Tras un período de investigación posterior a su primera muestra expositiva en Canarias, Telúrika, la artista plástica Valkarze regresa con un nuevo proyecto en solitario: Piroklástika, que se puede disfrutar en el Museo Casa Roja (Villa de Mazo, La Palma).
En el corazón volcánico del Atlántico, donde la tierra se alza, tiembla y se transforma, el arte de Valkarze encuentra su resonancia más profunda. Así nace Piroklástika: un encuentro entre geología y gesto pictórico; entre lo que la tierra expresa y lo que el ser humano imagina.
El título alude a los términos volcánicos que definen el habitar en estas tierras jóvenes y emergentes. Como los fragmentos piroclásticos expulsados en las erupciones que dieron forma al archipiélago, la artista española expande su universo artístico con un lenguaje propio, cargado de fuerza y sensibilidad.
La muestra comprende más de sesenta obras inéditas en distintos formatos, algunas de ellas pertenecientes a su anterior proyecto Telúrika (2023), invitando a redescubrirlas en un diálogo renovado. De esta manera, se completa un díptico conceptual entre ambas exposiciones.
En estos cinco años de residencia en Tenerife, con los ecos aún presentes de la erupción de Cumbre Vieja y el incendio de la Corona Forestal, Valkarze ha recorrido nuevos territorios que han dejado huella en su experiencia vital y espiritual. Su participación en el colectivo Albazul también ha marcado esta etapa de intercambio y vanguardia creativa.
“Creo una pintura que se construye a partir del gesto, del ritmo, de la materia. Una pintura que no busca representar la naturaleza, sino actuar con ella.
Que se deja llevar por lo espontáneo, por lo instintivo, como si el acto de pintar fuera también un proceso volcánico. En esta muestra encontrarán diferentes lenguajes plásticos que conviven: desde obras muy gestuales hasta piezas más contenidas” explica la artista sobre su proceso creativo.
El gesto pictórico de Valkarze, afinado con la tierra y sus pulsaciones, funde lo ancestral con lo imaginado en un proceso espontáneo, casi ceremonial. Piroklástika también alude a la diversidad de lenguajes plásticos que conforman la propuesta: manifestaciones que invitan a ser contempladas con calma, para permitir que emerja el onirismo que atraviesa cada obra.
Su pintura se despliega como fuerza en transformación: formas dinámicas que se fragmentan, se expanden y fluyen. La serie negra, singular dentro de su trayectoria, ejemplifica de manera contundente esta propuesta, en sintonía con la energía telúrica de la Macaronesia. En última instancia, Piroklástika se presenta como un homenaje poético y visual a esa metamorfosis constante que define tanto a la naturaleza como al arte.
La exposición invita al espectador a detenerse, a mirar con atención y a dejarse atravesar por la intensidad estética de cada pieza. Es un llamado a reconectar con la imaginación: esa fuerza esencial que devuelve al arte su dimensión ritual, como comunión con lo inasible de la existencia.
En todo momento, la exposición estará acompañada por la música del compositor lanzaroteño Samuel Aguilar, cuya creación sonora intensificará la vivencia sensorial del público, generando un diálogo íntimo entra la plástica y la música, dos pasiones esenciales en la trayectoria de Valkarze.
“Decidí unir imagen y sonido, con el trabajo de este compositor lanzaroteño, para que el público pueda sentir de otra manera, la energía de esta tierra mientras recorre la sala, como si cada cuadro guardara el rumor del mar, el latido de la montaña y el rugir de la lava que se desliza a sus anchas” revela la artista.
Este proyecto expositivo se presenta como un ejercicio de imaginación en estado puro, donde la abstracción y el surrealismo dialogan con un territorio marcado por el fuego, el mar y la transformación constante. Inspirada en el archipiélago canario, la muestra no reproduce el paisaje: lo reinterpreta, lo fragmenta y lo reinventa desde una mirada libre y contemporánea. La invitación está hecha: entrar, mirar y dejar que la erupción creativa haga el resto.
