Manolo Yanes, Hortus Hesperidum

Manolo Yanes
Detalle de la exposición, Hortus Hesperidum, en el MUNA

El Museo de Naturaleza y Arqueología de Tenerife (MUNA) presenta Hortus Hesperidum, un proyecto del artista e investigador tinerfeño Manolo Yanes que invita al visitante a adentrarse en uno de los universos creativos más personales y evocadores del arte contemporáneo canario. Lejos de limitarse a una propuesta pictórica, la iniciativa se despliega como una confluencia multidisciplinar en la que dialogan las artes plásticas, la literatura, la escultura, el lenguaje audiovisual, la música, la investigación histórica y una profunda reflexión sobre la identidad atlántica. Desde los primeros pasos del recorrido, el visitante comprende que se adentra en un universo simbólico donde el mito y la identidad atlántica dialogan de forma constante.

El propio título, Hortus Hesperidumel Jardín de las Hespérides—, remite de inmediato a uno de los grandes mitos fundacionales de la Antigüedad: el jardín situado en los confines occidentales del mundo conocido, donde crecían los legendarios frutos de oro custodiados por las Hespérides y por el dragón Ladón.

Según la tradición griega, aquellas manzanas concedían el conocimiento y la inmortalidad. Para numerosos geógrafos, poetas e historiadores clásicos —desde Hesíodo y Píndaro hasta Plinio el Viejo—, aquel territorio coincidía con las Islas Afortunadas, identificadas durante siglos con el archipiélago canario. A partir de este rico sustrato simbólico, Manolo Yanes despliega un universo plástico de extraordinaria riqueza visual, donde la pintura se convierte en el hilo conductor entre historia, mito y creación contemporánea.

Políptico Hortus Hesperidum

Investigar para crear: arqueología del símbolo

Uno de los rasgos más interesantes de Hortus Hesperidum es que permite descubrir una faceta esencial de la trayectoria de Manolo Yanes: la del investigador que convierte el conocimiento en materia artística. Fruto de años de estudio de fuentes clásicas, archivos históricos y tratados de mitología comparada vinculados al Mediterráneo y al Atlántico.

Durante la primera visita guiada celebrada en el museo, el artista ofreció una conferencia que sirvió como marco conceptual de la muestra. En ella desgranó las múltiples capas iconográficas y simbólicas que conforman el mito de las Hespérides. Su intervención fue mucho más allá de una explicación erudita de los textos clásicos: estableció sugerentes conexiones entre las manzanas de oro, los jardines sagrados de Mesopotamia, el árbol de la vida sumerio, el relato bíblico del Edén, la Atlántida descrita por Platón y la tradición insular de San Borondón.

“La pintura no es un fin en sí misma, sino el vehículo formal para materializar una memoria que nos precede y que corre el riesgo de ser olvidada en la era de la inmediatez”, apuntaba Yanes durante la visita guiada.

Su planteamiento no persigue una investigación arqueológica en sentido estricto, sino una investigación iconológica puesta al servicio de la creación contemporánea. Cada lienzo, dibujo preparatorio, escultura o instalación se convierte en una invitación a reflexionar sobre cuestiones que han acompañado al ser humano desde sus orígenes: la búsqueda de la trascendencia, el deseo de conocimiento, el miedo a la muerte y la necesidad de imaginar otros mundos donde proyectar nuestras aspiraciones colectivas.

El fruto dorado: inmortalidad y erotismo

El núcleo simbólico de la propuesta gira, inevitablemente, alrededor de las manzanas de oro. Frente a la interpretación más difundida del mito, que las presenta únicamente como frutos capaces de otorgar la inmortalidad, Manolo Yanes recupera la complejidad de las fuentes clásicas para revelar una iconografía mucho más rica.

En el imaginario antiguo, la manzana representa también el deseo, la seducción y el conocimiento. El artista recupera episodios como los de Atalanta e Hipómenes, donde las manzanas sirven para alterar el destino de una carrera decisiva, o el de Aconcio y Cidipe, en el que el fruto sagrado sella una promesa de amor irrevocable. Al rescatar estos relatos, Yanes los transforma en un lenguaje plástico de gran fuerza expresiva, donde el rigor intelectual convive con una pintura de notable belleza, intensidad cromática y poderosa capacidad evocadora.

Bajo la riqueza del acrílico y la técnica mixta, las manzanas dejan de ser simples atributos mitológicos para convertirse en metáforas del despertar de la conciencia y de la tensión entre deseo y trascendencia. Su universo visual se despliega en la unión entre cuerpos humanos y elementos animales o vegetales; allí, las texturas y el dominio del claroscuro ponen de manifiesto una sólida madurez técnica.

El dragón Ladón y el ecosistema canario

Otro de los grandes ejes simbólicos es la figura del dragón Ladón. Durante su conferencia inaugural, Yanes recuperó una tradición que enlaza la mitología clásica con uno de los símbolos naturales más representativos del archipiélago: el drago canario y el lagarto tizón (Gallotia galloti).

Según algunas reinterpretaciones desarrolladas durante el Renacimiento y el Romanticismo, tras ser abatido por Heracles en su undécimo trabajo, la sangre del dragón cayó sobre la tierra atlántica y dio origen al Dracaena draco. La célebre “sangre de drago”, utilizada durante siglos por sus propiedades medicinales y tintóreas, adquiere así una dimensión simbólica que conecta naturaleza y mito. Yanes traduce esta relación mediante imágenes de gran fuerza poética. El drago deja de ser únicamente un emblema botánico para convertirse en el heredero vivo de una narración ancestral, en un puente entre la memoria clásica y el paisaje insular.

El paisaje canario no aparece como un simple escenario donde situar una historia antigua, sino como un territorio capaz de dialogar de igual a igual con los grandes relatos fundacionales de la cultura mediterránea. La geografía de las islas, su fauna y flora adquieren así una dimensión simbólica que trasciende lo local para situarse en el ámbito de los mitos universales.

Detalle políptico Hortus Hesperidum
Detalle políptico Hortus Hesperidum

Sinergia coral: cruce de disciplinas

Uno de los rasgos que convierte a Hortus Hesperidum en una propuesta verdaderamente singular dentro del panorama cultural canario es su carácter colectivo. Aunque surge de la visión artística de Manolo Yanes, supera los límites de la autoría individual para convertirse en un espacio de encuentro entre distintas disciplinas y sensibilidades creativas. En este sentido, actúa como impulsor y articulador de una alianza en la que convergen escultores, escritores, músicos y creadores audiovisuales. El resultado es una obra abierta, construida desde el diálogo, donde cada lenguaje artístico aporta una nueva perspectiva sobre el mito de las Hespérides y amplía sus posibilidades de interpretación.

Esculpir la idea

La escultura expande el universo pictórico de Manolo Yanes y lo traslada al espacio tridimensional. Las obras no funcionan como un complemento de la pintura, sino como una prolongación de sus preguntas y de su imaginario simbólico. Participan en esta sección, diez de las figuras más destacadas de la escultura contemporánea en Canarias:

  • Domingo Díaz Vega
  • Román Hernández
  • Juan Hernández “El Patrón Chico”
  • Ana Lilia Martín
  • Evelina Martín
  • Medín Martín
  • Tomás Oropesa
  • Mauricio Pérez Jiménez
  • Rodrigo Rodríguez
  • Orlando Ruano

Cada uno aporta un lenguaje propio, desde la abstracción geométrica hasta las formas orgánicas, desde la depuración conceptual hasta una expresividad vinculada a la materia y al territorio. Piedra volcánica, hierro, bronce y madera dialogan de forma directa con los símbolos articuladores. Las texturas evocan la corteza de los árboles sagrados, la piel del dragón Ladón o la fuerza telúrica del paisaje insular. De este modo, la experiencia del visitante deja de ser exclusivamente visual para adquirir también una dimensión espacial y casi táctil, donde la materia se convierte en un vehículo de pervivencia y significado.

De la imagen a la palabra

La literatura ocupa igualmente un lugar esencial dentro de Hortus Hesperidum. Lejos de desempeñar una función meramente explicativa, estos textos constituyen una creación autónoma que establece un diálogo directo con las obras. Participan en este recorrido literario:

  • Cecilia Domínguez Luis
  • Elsa López
  • Félix Hormiga
  • Daniela Martín Hidalgo
  • Juan José Mendoza
  • Ángel Sánchez
  • Roberto Toledo Palliser

La convivencia de estas voces, pertenecientes a distintas generaciones y sensibilidades, aporta una diversidad de registros que va desde la poesía hasta la reflexión ensayística y la prosa de carácter evocador. Sus escritos no pretenden interpretar las pinturas de manera unívoca. Al contrario, abren nuevos caminos de lectura y multiplican las resonancias simbólicas de las imágenes creadas por Yanes. La palabra y la pintura se complementan sin perder su autonomía, invitando al visitante a transitar continuamente entre ambas.

 

La presencia conjunta de autores de amplia trayectoria junto a voces más recientes constituye, además, un acierto curatorial que refleja la vitalidad y la diversidad de la literatura canaria contemporánea.

Experiencia inmersiva

La dimensión multidisciplinar se completa con la incorporación del lenguaje audiovisual y de la creación musical, dos elementos que enriquecen la experiencia expositiva y amplían su capacidad de evocación. La propuesta audiovisual está firmada por el cineasta Luis Sánchez-Gijón, cuya pieza de videoarte introduce el tiempo y el movimiento dentro del recorrido. El vídeo captura a Manolo en pleno proceso creativo dentro de su estudio; sus secuencias dialogan con la pintura a través de la luz, la atmósfera y el paisaje, articulando una narrativa audiovisual que prolonga ese carácter onírico original.

La música, por su parte, lleva la firma de Benito Cabrera, una de las figuras más representativas de la creación musical canaria. La composición concebida específicamente para Hortus Hesperidum acompaña el recorrido sin imponerse sobre él. Más que una banda sonora, funciona como una presencia sutil que envuelve al visitante y conecta el imaginario mitológico con las vivencias de nuestro tiempo.

El resultado es una experiencia inmersiva en la que pintura, escultura, literatura, imagen y música dejan de percibirse como disciplinas independientes para formar un único discurso artístico. Cada lenguaje completa al otro y contribuye a construir una obra coral que invita al espectador a recorrer el mito desde múltiples perspectivas.

Benito Cabrera tocando el timple

El jardín imaginado

Por encima del rigor histórico, de la riqueza iconográfica o de la calidad de las obras reunidas, Hortus Hesperidum propone una reflexión sobre una de las facultades más extraordinarias del ser humano: la imaginación. En ese sentido, esta alianza multidisciplinar, con su capacidad para integrar investigación, creación artística y reflexión, convierte la visita al Museo de Naturaleza y Arqueología en una experiencia que trasciende el ámbito expositivo. Al abandonar las salas del MUNA permanece la sensación de haber atravesado un territorio simbólico que prolonga su eco mucho después de finalizar la visita.

Quizá ese sea el mayor logro de Manolo Yanes: recordarnos que la imaginación sigue siendo una herramienta esencial para redescubrir los grandes relatos del pasado, que aún hoy iluminan nuestra manera de mirar el presente.

Detalle políptico Hortus Hesperidum

Manolo Yanes nos habla, en este vídeo, de su proyecto coral Hortus Hesperidum:

Más sobre Manolo Yanes

Leave a Comment