EMILIO LOIZ, las dos etapas de una promesa

Hace unos días decidí visitar la singular isla canaria de Fuerteventura. Nada más llegar, y sin conocer lugar para cenar, busqué en Google un restaurante de calidad para mi primera experiencia gastronómica local. Así que cuando tomé asiento y esperando mi cena, mis ojos no podían creer lo que estaban viendo; un restaurante que prestaba sus paredes a los artistas locales; sí, aquellos cuadros tan coloridos pertenecían a una exposición de un artista que había trabajado en el propio restaurante. Les felicité por apoyar el arte vivo y combinar creatividad, cultura y gastronomía en un mismo espacio. Enseguida quise conocer a su autor.

Emilio Loiz
Detalle Exposición

Búsqueda

Emilio Loiz, nació artista. Desde pequeño sintió fascinación por los colores, las formas, las texturas que él se aventuraba a realizar en los diferentes soportes que encontraba a su alcance, solo, sin maestros.  Inquieto por naturaleza, nuestro artista gaditano afincado en esta isla Afortunada, vivió un ansia investigadora que le llevó a la búsqueda de una materia afín a su propia percepción de la realidad en la cual priorizaba la espontaneidad en la facturación de la obra.

Reconocimiento Público

Encerrado en su taller empezó a investigar, entregándose de lleno a su pintura durante once años de su vida, de manera totalmente autodidacta. Fruto de todo ese torrente creativo Emilio colgó sus obras en varias exposiciones en los noventa de las que se hizo eco la prensa local, que reconoció su buen hacer en críticas de arte: “…la mayor virtud de este pintor es la lealtad en el cuidado de lo recibido que se expresa en términos de multiplicación de los talentos y en preconfigurador de otras heredades y magníficos mayorazgos” escribió el poeta Javier Berrio en el catálogo de la muestra colectiva Nuevo Arte-Nuevos Artistas, expuesta en La Casa Colón de Huelva.

El joven Emilio Lois en una de sus exposiciones

Las limitaciones

¿Qué fue lo acontecido desde esos años de obras grandes y desbordantes de creatividad, con predominio de lo abstracto, hasta el momento presente, con la exposición de cuadros de pequeño formato y prácticamente figurativos? 

“Mi pintura de ahora es completamente distinta, la limita la falta de espacio” se lamenta Emilio, que tiene que conformarse con una mesa del salón del piso donde vive en vez de su antiguo taller que le permitía realizar trabajos de envergadura.

Si bien en un principio estuvo ocupado en la realización de carteles, diseños y decoración de interiores, sus circunstancias personales le llevaron a alejarse de la creación pictórica, cambiando pinceles por largas jornadas laborales en hostelería. Con un trabajo tan absorbente Emilio nunca tuvo tiempo de seguir en su particular exploración del mundo creativo, y a pesar de escuchar la vocecilla de su talento innato, que le guiaba hacia los materiales de bellas artes, tenía que deberse inevitablemente a su profesión en la restauración


Dones Nutricionales

¿Pueden  imaginarse qué hubiera ocurrido si artistas como Dalí, Miró o Antoni Tapies en pleno despegue artístico hubieran decidido replegar su maletín de óleos para dedicarse el resto de su vida a un trabajo de subsistencia a tiempo completo?                                                            

Aunque sea una cuestión especulativa de difícil respuesta, a más de uno le veo echarse las manos a la cabeza, como hice yo, al saber que este genio anónimo en tierras majoreras no volvió a pintar hasta que un problema de salud le devolvió la paleta de colores, eso sí, más de veinte años después.

Entonces me surge otra pregunta sobre Emilio Loiz: ¿cuál habría sido su devenir artístico y de qué ha sido privado el público de generaciones venideras al dejar Emilio de pintar? A saber…, aunque una cosa está clara: el ser humano se debe a sus dones y talentos, y jamás debería renunciar a ellos porque son cualidades que al compartirlas con el mundo se genera un mútuo beneficio.

Un antes y un después

Finalmente, hace apenas un año, Emilio decide volver a pintar por encontrarse convaleciente. Al no tener que ir a trabajar se plantea volver a la pintura con una aproximación terapéutica. Toda la obra que ejecutará desde ese momento la califica el propio autor como un precalentamiento, una forma de volver a encontrarse con él mismo como artista, apoyándose en la plataforma digital Pinterest para nuevas ideas e inspiración. 

Si comparamos la obra anterior con la actual, son estilos completamente distintos. Es más una pintura sin grandes ambiciones, una obra con una idea más decorativa que artística pero que a la vez se presta a seguir profundizando e investigando en su evolución. “Ahora mis pretensiones artísticas son otras. Antes la improvisación en la ejecución de la obra cobraba mucho protagonismo; ahora ya no dejo casi nada al azar, solo lo que la técnica permite. He madurado, sé mejor lo que busco y cada nueva obra es un reto que me ayuda a evolucionar en mi búsqueda”, comenta Emilio en esta nueva etapa frente a los lienzos.

Colores para una Pandemia

Es una exposición de más de 30 obras de arte ingenuo, llenas de belleza y armonía, donde los vivos colores atrapan la vista y contentan el espíritu del espectador, muchas veces transportándole sin remedio (a través de su colorido y perfección) a sus escenas sugerentes, oníricas, imposibles… Todas las obras están realizadas con tinta y pinturas acrílicas y son de pequeño y mediano formato. “En esta época que nos ha tocado vivir de pandemia, mi aportación a tanta tragedia la reflejo en estas obras coloridas, pintadas con conciencia y pasión, que se dividen en varias series y diferentes estilos”, señala Emilio.

Proyectos

Cuando nos despedíamos, después de haber pasado la tarde conversando animosamente sobre su trayectoria artística, me comentó que los proyectos que tiene por el momento son encontrar un espacio para poder pintar formatos más grandes y seguir evolucionando como artista.

En una entrevista de los años 90 Emilio le decía al periódista que no se marcaba una meta en concreto: “pienso que tengo que evolucionar, investigar, aprender más, hacer de la pintura algo que maneje sin secretos, pero a la vez dejándome sorprender ante los nuevos descubrimientos; donde tengo que llegar el tiempo lo dirá”        

Dada la fragilidad inherente al momento que se vive y la necesidad de verdaderos artistas que muestren una fascinación por crear tan grande como el antedicho Emilio Lois en su primera etapa, pondero el dinamismo de su genialidad.                                                        

Adelante Emilio, despliega las herramientas de tu maestría y haznos disfrutar de tu nuevo devenir artístico, ahora que las sociedades están más que nunca necesitadas de belleza, color, armonía…, en suma, de otro ritmo contemplativo.   

Escucha a Emilio Loiz en su última entrevista de Radio Insular Fuerteventura

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2 thoughts on “EMILIO LOIZ, las dos etapas de una promesa”

    1. Así es Alyna. Este hombre es un gran pintor que por circunstancias de la vida tuvo que dejar de lado su talento y ahora que está convaleciente vuelve a ello. Como dice el refrán “no hay mal que por bien no venga”. Un abrazo.

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